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La Posguerra Italiana, nuevas técnicas de restauración I

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Durante la Segunda Guerra Mundial el patrimonio de Italia se vio gravemente afectado por los bombardeos sucedidos durante la contienda. Arquitectura, pintura mural e incluso núcleos urbanos enteros tuvieron que ser restaurados. La tarea fue tal, que en Italia el proceso de reconstrucción iniciado en 1945 estuvo acompañado por un debate metodológico sobre la restauración monumental que revitalizó la reflexión en torno a la práctica y a la teoría, consiguiendo una “refundación en la disciplina”.

Las traumáticas destrucciones que asolaron monumentos y ciudades, originaron la crisis del método cauto y equilibrado de la “restauración científica”.  La magnitud de los daños cualitativa y cuantitativamente dio lugar a problemas excepcionales que hicieron imposible aplicar de un modo generalizado los minuciosos principios del “método filológico” que habían sido internacionalmente comprendidos en la Carta de Atenas.

Protagonista indiscutible de esta ingente labor fue Cesare Brandi, autor del “restauro critico“, además del director, junto a Giulio Carlo Argan, del Instituto Centrale de Restauro, creado en 1939.

La delicada recomposición de los frescos de Andrea Mantegna en la capilla Ovetari de la iglesia de los Eremitani de Padua fue uno de los principales aportaciones llevada a cabo por Cesare Brandi y  el Instituto Centrale del Restauro, quien inauguró un método de restauración y reintegración de lagunas en frescos gravemente dañados por bombardeos.

Fresco, Traslado del cuerpo de san Cristobal de Mantegna

 Padua

La ciudad de Padua, ya durante el siglo XIV, había contando con la actuación de grandes maestros como Giotto, encargado de la decoración de la capilla de los Scrovegni. Durante el siglo XV coincidieron en la ciudad Donatello y Mantegna, contribuyendo a la creación de un lenguaje renacentista que se impuso en los centros artísticos del norte de Italia. Donatello trabajó en el crucifijo de la basílica de San Antonio y en el monumento ecuestre de Gattamelata.

Mantegna, junto con Antonio Vivarini, Giovanni d´Alemagna, Ansuino da Forli, Bono de Ferrara y Nicoló Pizolo, se encargaron en 1448 de la decoración de la capilla funeraria de la familia Ovetari, consagrada a Santiago el Menor y a san Cristobal. Mantegna trabajó en ella desde 1448 hasta 1457 en un clima de gran rivalidad con Nicolo Pizolo, quien no acabó su trabajo, ya que murió en 1453.

El 11 de marzo de 1944 un bombardeo destruyó el ábside de la iglesia de los Eremitani, parte de la nave lateral y totalmente las capillas Dotto y Ovetari. El monumento quedó en un estado lamentable.

El primer paso de la restauración en este proceso ha sido reconstruir la historia. En lo referente a la arquitectura  se tuvo como objetivo devolver a la capilla su estructura originaria, anulando una serie de intervenciones y añadidos perpetrados a lo largo de los siglos.

IMAGEN PERTENECIENTE A PABLO ANDRÉS RODRÍGUEZ. DERECHOS RESERVADOS

Padua, Italia

En cuanto a los frescos, la preocupación por su estado ya era latente desde el siglo XIX, hay numerosos testimonios de voces a favor de la restauración. La humedad que subía por la capilaridad del pavimento a través de los muros había dañado las pinturas bajas. En particular, la más afectada era el Martirio de san Cristobal, en la parte inferior de la pared derecha. En 1870 ante la alarma del deterioro, se optó por una intervención con cera, a pesar de saberse que producía una alteración de los colores. Con este intento de restauración no se obtuvieron los resultados deseados, de manera que en 1886 se decidió arrancar esta escena conjuntamente con la del Traslado del cuerpo de san Cristobal. El pintor Antonio Bertolli fue el encargado de la operación y, visto el éxito, se procedió a arrancar también la Asunción cuatro años más tarde.

El arranque de frescos para su conservación en otra ubicación ha sido una técnica muy empleada. Hoy día sólo se practica en casos extremos de deterioro o por derribo del edificio. Se pueden utilizar diferentes técnicas: el arranque sólo de la película pictórica o strappo, el arranque de la película pictórica con el enlucido o stacco y el arranque incluido el muro o stacco a massello.

En 1925 se realizaron obras en la iglesia para restituirle su “carácter primitivo”. A partir de ese momento las pinturas de la capilla se podrían contemplar desde la nave central. En 1931, para conmemorar el 5º centenario del nacimiento de Mantegna, se colocó el altar en el centro de la capilla y se rehízo todo el pavimento con el objetivo de frenar la humedad.

Durante la Primera Guerra Mundial hubo en Italia una gran preocupación por salvaguardar las obras de arte. La capilla Ovetari se protegió con el blindaje del techo y una protección interna con tirantes de hierro. Durante la Segunda Guerra Mundial, la única medida que se tomó fue el traslado de los frescos arrancados a un lugar seguro. Esto explica que se salvaran de la bomba que redujo a la capilla en un montón de escombros.

Tras el fatídico incidente se recogieron los fragmentos de la destruida capilla. La operación se realizó sin criterio ni tutela, pero no hay que olvidar que se trataba de un periodo bélico. Se arrancaron y se traspasaron a lienzo las zonas pictóricas que habían quedado en algunas partes de las paredes en ruinas Todo metido en cajas, que se trasladaron rápidamente al Instituto Centrale per il Restauro de Roma.

Cesare Brandi, que por aquel entonces era el director del Instituto, se puso inmediatamente al frente de la campaña de restauración. La escena de la Degollación de Santiago se recompuso con los fragmentos más grandes, utilizando una técnica novedosa para la época: se realizó una impresión fotográfica sobre tela de la pintura y sobre ella se fueron colocando los fragmentos, llenando las lagunas con la técnica del rigatino. Se recompusieron otros frescos, como una parte de la escena de Santiago ante Herodes Agripa, San Cristóbal poniéndose al servicio del rey de los diablos, San Cristóbal cruzando el río con el niño Jesús a hombros y la Predicación de san Cristobal. Todo gracias a una ingente labor de restauración que se realizó durante muchos años. A medida que se iba completando la restauración, las pinturas se colocaban en la capilla, rápidamente reconstruida en un año.

En el próximo post seguiremos hablando sobre el Proyecto Mantegna y la restauración de la capilla Ovetari.

 

 

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