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La costa Licia

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Hace mucho que no escribía en el blog. He tenido que usar toda mi concentración y tiempo para realizar unos trabajos para el Máster que estoy estudiando. Así que tras un periodo un tanto arduo es una grata labor para mi volver a escribir y evocar en mi mente los recuerdos de las vacaciones. Seguiremos donde lo habías dejado, tras Estambul era la hora de la Costa Licia.

Para trasladarnos desde Estambul hasta Kas, al sur del país, cogimos un vuelo en la compañía Pegasus, que nos llevaba hasta Antalya. Pegasus es una compañía aérea low cost, pero sus aviones están de maravilla. Además como habías cogido un suplemento para poder llevar las maletas, incluían un almuerzo que venía con el nombre de la persona a la que estaba destinado. Fue una buena experiencia y nos costó muy barato, en torno a unos treinta euros cada uno.

Al llegar a Antalya recogimos en el aeropuerto un coche de alquiler, que nos acompañó durante el resto del viaje. Antalya está a unos 180 km. de Kas, pero se tarda casi tres horas en llegar. Por lo que solo pudimos estar un rato. Una pena porque Antalya, aunque es una ciudad bastante grande, la parte del puerto conserva todo su encanto. Como la orografía es muy empinada tienen un ascensor acristalado que te lleva desde la parte del puerto al pueblo, donde se obtiene una panorámica increíble.

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IMAGEN PERTENECIENTE A PABLO ANDRÉS RODRÍGUEZ. DERECHOS RESERVADOS

Tras esta visita express, antes de que se haría demasiado tarde, nos pusimos rumbo a Kas, nuestra base para conocer la costa Licia.

Las carreteras son sinuosas y en algunos puntos hay sólo un carril, lo que justifica que para distancias relativamente cortas se tarde bastante tiempo. A cambio el paisaje es increíble. Las escarpadas montañas se adentran en un mar cristalino, entorno encantadoramente mediterráneo.

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IMAGEN PERTENECIENTE A PABLO ANDRÉS RODRÍGUEZ. DERECHOS RESERVADOS

Al llegar a Kas ya había anochecido. En seguida encontramos la calle en la que estaba el apartamento donde nos íbamos a alojar, pero el número de la casa no aparecía, no lo encontrábamos. Así que calle para arriba calle para abajo buscando el piso. Por suerte un amable señor local que tenía un negocio de alquiler de coches nos ayudo. Es una anécdota que refleja el carácter hospitalario que tienen los turcos. Nos dejó utilizar su teléfono (pero por algún motivo no lograbamos comunicar con el número de la propietaria del piso), su internet y como no obteníamos resultados, averiguó quién era la chica del apartamento y fuimos todos juntos a preguntar a los vecinos cuál era la casa donde nos íbamos a alojar. Gracias a esto por fin la encontramos. Estaba ubicada en el bajo de un edificio y el número sólo era visible desde el interior del portal.

El apartamento estaba muy bien, y tenía una terraza fantástica, con una hamaca en la que me relajaba después de cenar.

En el próximo post contaré las maravillas de la costa Licia, sus pueblos, asentamientos arqueológicos, sus playas y su comida. Muchas gracias por estar ahí. Feliz día!!!

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