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Grosz, un pintor comprometido

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Esta semana voy a escribir sobre uno de mis pintores favoritos, Grosz.th

Grosz nació y vivió en Alemania. Primero pasó una etapa  dadaísta, para finalmente, a partir de los años veinte, pasar a formar parte de La Nueva Objetividad. Este movimiento surgió motivado por la repercusión que tuvo en algunos pintores la realidad social y política del momento. La Nueva Objetividad, más que un movimiento plástico es una forma de entender la vida.

Fue otro de los artistas que combatió en la Primera Guerra Mundial como soldado raso. Conoció de primara mano los horrores de la guerra.

Artista comprometido a través de una feroz crítica a las instancias del poder del momento. En su escrito En vez de una Biografía de 1925 hace una declaración de principios. Al igual que Benjamin Walter en su obra el Autor como productor, cree que los artistas tienen que dejar de ser el genio creador o un artista que trabaja para la burguesía y el poder, no continuar el concepto de artista como ser y como labor superior y separada del resto de las actividades, para pasar a ser y trabajar con y para la masa obrera, ya que en ella ven el futuro y la verdadera concepción del arte.

El título de esta obra se inspira en la comedia homónima de Henrik Ibsen, y pretende denunciar los males de Alemania de la posguerra inmediata.

Militares, banqueros, burgueses, capitalistas y el clero son criticados despiadadamente con sarcasmo en una pintura que refleja la gran crisis social y económica de Alemania después de la Primera Guerra Mundial.

En el primer plano, reconocemos a un abogado, militante de Corpsbruder, una asociación corporativa filonazi. Está representado sin orejas y con el rostro surcado por una cicatriz que se hizo en un duelo. En las manos sostiene una jarra de cerveza y una espada, y de la cabeza abierta sale un soldado a caballo, encarnación de sus proyectos bélicos. A la izquierda aparece un periodista que se parece a Alfred Hugenberg, llamado “la araña”, con un orinal en la cabeza para simbolizar su escasa lucidez mental. A mano derecha, un diputado socialista muestra el eslogan “Sozialismus ist Arbeit” (El socialismo es trabajo), mientras surge una masa humeante de su cráneo que no es precisamente “cerebral”. Al fondo, vemos a un grupo de militares y a un sacerdote, que da su bendición con los ojos cerrados para no ver lo que está sucediendo.

Acentúa los elementos expresivos hasta llegar a la caricatura logrando una expresividad ágil y dinámica que se aparta de los modos convencionales de la vanguardia sin renunciar a la renovación. Su pintura es de una extraordinaria modernidad plástica.

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